La empresa que no tenía imagen corporativa.

Esta es la historia de un señor dueño de una empresa. Pero él no vendía nada. Nadie conocía a su empresa, ni sabían cómo era. Aunque él la promocionaba, no pasaba nada pues no tenía identidad…

Pero un día, después de tanto pensar,  se dio cuenta de que su empresa tenía vida y escuchó lo que su empresa pedía, a lo lejos muy tenue, una vocecilla decía: “¡Me siento incomprendida, siento que no importo y que paso tan desapercibida que pronto moriré! Nadie recuerda mi nombre, ni siquiera yo recuerdo tener uno, tampoco han visto nunca mi cara, ni mis manos, ni mi cuerpo, y así no podrían reconocerme, no saben cómo soy…

Cuando ando por la calle soy igual que cualquier sombra, no hay nada singular en mí, soy gris como todas, no hay diferencia cuando estoy y cuando no, así que me confunden fácilmente y yo,¡ yo quisiera tener un nombre, quisiera ser importante, vestirme bien como toda empresa exitosa! Dejar de necesitar una cara, tener personalidad y porte…” Sin embargo, terminó callando porque sabía que ella sola no podía hacer nada, pero había una persona que sí y esa persona era su dueño.

Lo que escuchó esa noche lo llevo a reflexionar y a darse cuenta de que algo estaba haciendo mal, entonces paso toda la noche pensando en aquello que escucho a su empresa decir y recordó que hacía ya algún tiempo escucho a un sujeto raro, Diseñador decía llamarse, hablar de imagen corporativa y la explicación de su importancia, cosa que aquel día ignoró totalmente; Así que al día siguiente el señor despertó con una misión: tenía que darle un nombre a su empresa y buscar a aquel sujeto que recordó, por lo que comenzó su día tratando de ponerle nombre a su empresa.

El dueño puso un nombre y otro y otro pero ninguno lo convencía, el primero era muy largo, el segundo imposible de pronunciar, después hubo más pero ya todos estaban ocupados por otras empresas, se sentía desesperado y triste, ¿cómo podría darle una imagen corporativa a su empresa  si no tenía nombre aún?

Desconsolado se dirigió a la cocina para prepararse un café y al abrir el contenedor de azúcar se dio cuenta que se había terminado, por lo tanto tuvo que salir a comprar. Mientras caminaba por la calle solo y triste pensaba cada vez más en su pequeña empresa, cuando de repente levanto su mirada y vio un espectacular muy singular que decía algo así:

“Be-log. El néctar de tu marca. Clic para tuitear

Nosotros creemos en tu empresa porque sabemos que de las cosas más pequeñas nacen las más grandes” Al leer esto se sintió identificado, él siempre había querido ver a su empresa grande y fuerte, por lo que pensó que tal vez debía visitar ese lugar.

Segunda parte 😀

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